Hace una semana aparecieron los primeros pilares de concreto en el mirador frente a la playa La Ballena, ubicada al final de la pista del aeródromo de Pichilemu. Este espacio, utilizado usualmente como estacionamiento y que hasta hace dos semanas no contaba con ninguna especie de demarcación ha sido reconocido por la Municipalidad de Pichilemu como terreno privado y el propio alcalde Roberto Córdova ha señalado que “estos sitios siempre existieron como tales, y no los habían cerrado sus dueños, pero efectivamente los sitios son parte del antiguo loteo María Luisa y desde el Municipio muchas veces se le llevó los recibos de contribuciones a los dueños de los 14 sitios”.
En tanto, hay vecinos que desmienten esta versión, señalando que este retazo no existía como propiedad privada durante la década del 50, cuando se comenzó a poblar esta zona, luego de la venta de la hacienda de propiedad de la familia Bianchi.
Verónica Jones, residente e hija de uno de los primeros vecinos de este sector, asegura que “esta es la única manzana que tiene ‘sitio abajo’ (Guillermo Tell hasta Santa Ana). Tienen que haberla vendido después del setenta y tanto porque en el cincuenta no existían”.

Lo insólito de estos terrenos, es que toman parte de la ladera de la calle y la formación de dunas que fue clave en la amortiguación del maremoto de febrero de 2010, y que con la eventual construcción inmobiliaria estarían en peligro de desaparecer. “Todos esos sitios llegan más allá de la duna y ahora con la marejada de anoche se generaron lagunas. O sea, ¿imagínate un tsunami? Si el tsunami llegó acá. Entonces, ¿qué quieren? ¿más muertes?”, señala Verónica Jones, asegurando que la Municipalidad sólo llegó para verificar que las medidas del “paso servidumbre” fueran las correctas.
“Nosotros pedimos el ancho de la costanera, no un ‘paso servidumbre’, queremos que entren ambulancias, que entren los bomberos y carabineros, porque en un paso servidumbre no pueden entrar. Aquí se ahoga gente todos los veranos. No es playa apta para el baño, pero la gente viene a tomar sol y ¿qué pasaría si cierran la playa? Al preguntarle al jefe de Obras sobre el acceso, le dije: hacia allá no queda calle. Me dijo: bueno hay una quebrada, que bajen por ahí”, comenta la vecina, indicando un canal donde desemboca el colector que recibe las aguas lluvias de gran parte de Av. Comercio y el Cerro La Cruz.

En tanto, Marta Díaz, también vecina del sector dice que en la comunidad “no estamos felices con esta situación porque esta es zona roja y sale en los planos. En el plano del Municipio aparece como zona roja. Quedó prohibida la construcción después del tsunami. Sabíamos que tenía dueño, pero está prohibido construir. Además, aquí no hay un poste marcado en rojo de zona de peligro, pero si se camina hacia la cancha de avión, sí están marcados rojos”.
Díaz también asegura “que este terreno está dificultando el paso a todo turista que viene. Si hay una catástrofe en pleno día de verano y está llena la playa, ¿por dónde evacuarían? No tienen por dónde, porque cerraron hasta la bajada a la playa. Entonces este tipo cerró todo el acceso”.

Sobre sus dueños, al ser consultado, el alcalde Roberto Córdova señala haber estado presente en el cierre y conocer al propietario: “Ya estuve en el lugar y llegó don Hugo Aliaga, haciendo mención que era dueño de los sitios que estaba cerrando. Será un tema a resolver…”.
Muchos de nuestros lectores no deben saber quién es Hugo Aliaga, o más conocido como “cochinga”, autodenominado como “corredor de propiedades” y que ha sido cuestionado en múltiples ocasiones por la inscripción de terrenos fraudulentos que posteriormente logra validar ante Bienes Nacionales y la justicia.
Ahora, si bien estos terrenos lograron ser legalizados y hoy corresponden a propiedad privada, ¿el Departamento de Obras autorizará también la construcción en zona de riesgo? Mientras tanto, los vecinos de Infiernillo, el comité Rapa Nui y gente de toda la comuna, ya se encuentran trabajando en acciones que impidan la toma de este acceso, para prevenir lo que está ocurriendo con punta Rapa Nui y en todas las playas donde se ha vulnerado el libre acceso.

Ante los cuestionamientos, personal de la Capitanía de Puerto de Pichilemu acudió hasta el lugar durante la mañana del 10 de agosto para delimitar el área de alta marea, con el fin de informar de la delimitación a Bienes Nacionales.